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Ferreras

Estilo de vida mediterráneo

Reloj náutico: qué pedir a un reloj para navegar por el Mediterráneo

, 6 min de lectura

Yate navegando por el Mediterráneo durante la campaña del Ferreras Almirante.

Un reloj náutico no se define por una esfera llena de escalas ni por un bisel giratorio. Se define por cómo responde a lo que pide un día en el Mediterráneo: sal, sol, humedad, salpicaduras y, al caer la tarde, una cena en el puerto. Antes de llevar un reloj a bordo conviene saber qué pedirle y qué no.

Qué es un reloj náutico, y qué no lo es

La expresión se usa para cosas muy distintas. Hay relojes de regata con cuenta atrás, relojes de buceo pensados para descender decenas de metros y relojes que, sin ser herramientas técnicas, están construidos para convivir con el mar sin perder su elegancia.

Para quien navega por placer, entre calas, travesías cortas y puertos, la última categoría es la que importa. No se trata de un instrumento de navegación: para eso están el GPS y la carta. Se trata de un reloj que no sufra a bordo y que no desentone cuando se baja a tierra.

1. Estanqueidad: leer bien las cifras

La primera pregunta siempre es el agua, y la cifra de la caja suele malinterpretarse.

La indicación «10 ATM» significa que la caja se ha diseñado y probado para resistir una presión de 10 bar. No significa que el reloj pueda bajar a 100 metros: las pruebas se hacen en condiciones controladas, y en el mar intervienen el movimiento, los cambios de temperatura y los golpes de agua. La norma internacional que regula los relojes resistentes al agua es la ISO 22810; para el buceo existe otra distinta, la ISO 6425, con exigencias propias.

En la práctica, un reloj de 10 ATM está preparado para la vida en cubierta, las salpicaduras y el baño. No es un reloj de buceo, ni necesita serlo para acompañarle en una jornada de navegación.

2. Materiales que resisten la sal

El salitre es paciente. Se deposita en las juntas, en los eslabones y en cualquier rincón donde quede agua. Por eso los materiales cuentan tanto como la cifra de estanqueidad.

El acero inoxidable 316L es la referencia en relojería por una razón concreta: contiene molibdeno, que le da una resistencia adicional en ambientes con cloruros, como el aire y el agua del mar. La «L» indica bajo contenido en carbono. Según Cedinox, la asociación española del acero inoxidable, en zonas costeras importan también el acabado de la superficie y algo tan sencillo como lavarla con agua.

El cristal es la otra pieza clave. El zafiro sintético alcanza un 9 en la escala de Mohs, solo por debajo del diamante. A bordo, donde un reloj roza con cabos, barandillas y winches, esa dureza protege la lectura de la hora durante años.

Perfil de la caja de acero 316L del Ferreras Almirante junto al bisel dorado.

3. Un calibre automático, sin pila

En el mar, un reloj automático tiene una ventaja silenciosa: no depende de una pila. Se carga con el movimiento natural de la muñeca, y un día de navegación ofrece movimiento de sobra.

Lo que conviene mirar es la reserva de marcha, es decir, cuánto tiempo sigue funcionando el reloj cuando se lo quita. Con una reserva de alrededor de 38 horas, puede dejarlo en el camarote una noche y encontrarlo en hora por la mañana. Si quiere profundizar en este punto, en la Revista explicamos cómo elegir un reloj automático con criterio.

4. Legibilidad bajo el sol del Mediterráneo

La luz del mediodía en el mar es dura: rebota en el agua y en la cubierta. Un reloj náutico debe leerse de un vistazo, sin buscar el ángulo.

Aquí cuentan el contraste entre esfera y agujas, unas agujas bien proporcionadas y una esfera sin ruido. Una esfera clara y limpia suele leerse mejor a pleno sol que una cargada de escalas que nunca se usan.

5. Proporción y comodidad a bordo

En un barco las manos trabajan: se cazan escotas, se amarra, se sujeta uno al pasamanos. Un reloj demasiado grande se engancha y molesta. Una caja de alrededor de 40 milímetros, con un brazalete que abrace la muñeca sin holguras, se olvida en cubierta y luce igual de bien en la mesa.

Esa doble vida es la esencia del estilo mediterráneo: la misma pieza de la mañana en el agua a la noche en el puerto, sin cambiar de reloj.

Cómo cuidar un reloj después de navegar

Unos gestos sencillos alargan la vida de cualquier reloj que vive cerca del mar:

  • Aclárelo con agua dulce al volver a puerto, sobre todo el brazalete, y séquelo con un paño suave.
  • No manipule la corona dentro del agua ni con el reloj mojado.
  • Evite los cambios bruscos de temperatura, como pasar del sol intenso a una ducha muy fría o a una sauna.
  • Revise la estanqueidad periódicamente. Las juntas envejecen con el tiempo, aunque el reloj no lo aparente.

Si además quiere saber qué ocurre dentro de una caja antes de que llegue a su muñeca, le contamos cómo se monta a mano un reloj en Barcelona, incluida su prueba de estanqueidad.

El Almirante, entre la cubierta y el puerto

El Ferreras Almirante nació en Barcelona con el Mediterráneo como horizonte. Su caja de acero 316L de 40 mm y su brazalete integrado del mismo acero están pensados para la vida al aire libre. El cristal y el fondo son de zafiro, y su estanqueidad es de 10 ATM.

Dentro late un calibre automático suizo Sellita SW200 semi-skeleton de acabado dorado, con 26 joyas y una reserva de marcha aproximada de 38 horas, ajustado a mano uno a uno por un maestro relojero. El bisel, con baño de oro de 18 kt y protección nanocerámica, lleva grabada en su interior la numeración de cada una de las 100 piezas de la edición. La corona está firmada con el tiburón, símbolo de la casa.

Este año Ferreras expuso en el Salón Náutico Internacional de Barcelona, como la marca más joven de la feria. Allí comprobamos algo que ya intuíamos: quien vive el mar busca piezas con historia y con número propio.

Modelo a bordo de un yate con el Ferreras Almirante en la muñeca.

Si desea verlo en persona antes de decidir, le organizamos una presentación privada: en cualquier punto de Cataluña, también en puertos de la Costa Brava, o por videollamada si se encuentra fuera.

Preguntas frecuentes

¿Puedo bañarme en el mar con un reloj de 10 ATM?

Sí. Un reloj de 10 ATM está preparado para el baño y la vida en cubierta. No es un reloj de buceo, y conviene aclararlo con agua dulce después.

¿Por qué el acero 316L es adecuado para un reloj náutico?

Porque contiene molibdeno, que mejora su resistencia en ambientes con cloruros, como el aire y el agua del mar.

¿Qué estanqueidad tiene el Ferreras Almirante?

10 ATM, con cristal y fondo de zafiro y caja de acero 316L de 40 mm.

Presentación privada

Conozca el Almirante en persona.

Le organizamos una presentación privada en Cataluña, o por videollamada si se encuentra fuera.

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