
Experiencias Ferreras · Barcelona 2026
Ferreras en el Salón Náutico Internacional de Barcelona 2026
Donde el tiempo se encuentra con el mar.
Ferreras en el Salón Náutico Internacional de Barcelona: una nueva generación de relojería de autor entre grandes embarcaciones, diseño mediterráneo y miradas internacionales.
Experiencias Ferreras · Barcelona 2026
Capítulo I
Barcelona, el mar y el tiempo
Hay una luz propia de los puertos del Mediterráneo: baja, nítida, algo dorada al final de la tarde, capaz de recorrer un casco blanco de proa a popa y devolverlo al agua en reflejos largos. Esa luz envolvió el Port Vell de Barcelona del 14 al 18 de octubre de 2026, durante la celebración del Salón Náutico Internacional.
El Port Vell es el puerto antiguo de la ciudad, y el nombre dice más de lo que parece. Barcelona se ha entendido siempre de cara al mar: de las atarazanas medievales a los astilleros actuales, de la tradición comercial a la cultura del diseño que define buena parte de su identidad. Reunir en un mismo paseo arquitectura, artesanía y vida marítima es algo que pocas ciudades pueden ofrecer con naturalidad.
Ferreras nació en esa ciudad y lleva su carácter en el diseño. Su fundador, Fernando Ferreras, concibió la marca como una firma de relojería de autor: elegancia sin ostentación, producción limitada, movimientos mecánicos de calidad y una identidad mediterránea que no necesita explicarse. «El tiempo hecho arte» es su filosofía; «elegancia con carácter», su lema.

El tiempo, además, significa algo distinto para quienes viven cerca del mar. Allí se mide en mareas, en horas de salida, en distancias recorridas y en la espera de una buena ventana de tiempo. Es un tiempo práctico y a la vez personal: el que organiza una travesía, pero también el que se dedica a una conversación en cubierta o a una tarde sin prisa.
Esa doble naturaleza, instrumento y experiencia, es el punto exacto donde se encuentran la relojería y la náutica. Y fue allí donde Ferreras decidió estar durante cinco días.
Capítulo II
Una firma independiente en un escenario internacional
La edición de 2026 del Salón Náutico Internacional de Barcelona (se abre en una pestaña nueva), organizada por Fira de Barcelona con la colaboración de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN), reunió en el Port Vell a 170 expositores, más de 300 marcas representadas y 226 embarcaciones de todas las esloras. Según el balance oficial del certamen (se abre en una pestaña nueva), el Salón recibió 19.686 visitantes en cinco días, con procedencia internacional de 96 países y más del 15 % de público internacional.
- 19.686
- visitantes
- 96
- países representados
- 170
- expositores
- +300
- marcas representadas
- 226
- embarcaciones
- 15 %+
- público internacional
Cifras del balance oficial del organizador, referidas al conjunto del Salón. No son resultados de Ferreras. Fuente: Balance oficial, 18 de octubre de 2026 (se abre en una pestaña nueva).
El público internacional procedió sobre todo de Francia, Italia, Alemania, Estados Unidos y Reino Unido. El programa incluyó la presencia de veinte astilleros españoles, nuevas áreas dedicadas a la innovación sostenible y al estilo de vida náutico, y diez modelos nominados a mejor barco europeo del año. Era, en suma, un escenario de ingeniería y diseño a gran escala.
En ese escenario, Ferreras llegó como lo que es: una firma independiente de relojería española, con colecciones de producción limitada diseñadas y ensambladas en Barcelona. Participó como expositor, con un espacio propio en el entorno del Port Vell, y sin vínculo de patrocinio ni asociación con el certamen ni con el resto de marcas presentes.
La decisión de acudir no respondió a una lógica de escaparate. Una feria de estas dimensiones permite algo difícil de conseguir de otro modo: encontrarse cara a cara con personas que comparten una sensibilidad por los objetos bien pensados. Por eso el espacio se concibió como un punto de encuentro acogedor y distinguido, orientado a la conversación y a las presentaciones pausadas, más cerca de un salón privado que de un stand.

Un reloj se compra con la vista, pero se elige con la confianza: en quien lo presenta, en quien lo ensambla y en la historia que lo respalda. Esa confianza se construye mejor con una conversación que con un catálogo.
Capítulo III
Almirante, una pieza con carácter marítimo
Si el espacio de Ferreras tuvo un centro, fue el Almirante. La colección, limitada a 100 piezas numeradas, reúne los rasgos que la firma considera propios: caja de acero, bisel de acabado dorado, brazalete integrado y un corazón abierto sobre la esfera que deja ver parte del movimiento. En ella se lee una frase que resume la pieza: «Swiss Heart, Spanish Soul».
Ese corazón suizo es un movimiento automático Sellita SW200 semi-skeleton dorado con open heart, con 26 joyas en su corazón y una reserva de marcha de aproximadamente 38 horas. Elegirlo fue una decisión de criterio: la base técnica descansa sobre una solución probada, y el diseño, el acabado y el ensamblaje reciben toda la atención de la firma. Cada pieza se ensambla a mano en Barcelona por su maestro relojero, Diego Rispoli.

El carácter marítimo del Almirante no está en símbolos obvios. No hay anclas ni timones. Está en la continuidad entre caja y brazalete, que recuerda la línea ininterrumpida de un casco; en la legibilidad de la esfera; en una elegancia contenida, pensada para acompañar tanto una cubierta como una cena junto al puerto. El dorado cálido del bisel dialoga, además, con la luz de la costa.
Presentarlo en el Port Vell tenía sentido por esa afinidad, pero sobre todo por una razón práctica: un reloj debe verse en la muñeca. Durante el Salón se presentó su prototipo y los visitantes pudieron descubrirlo de cerca, comprobar sus proporciones y conversar con su fundador sobre cada decisión de diseño. Fue también allí donde se formalizaron las primeras asignaciones privadas de la colección.
Excellentia, una segunda expresión de la firma
Junto al Almirante, el espacio mostró el Excellentia: una de las primeras expresiones del carácter de Ferreras, con movimiento mecánico automático de corazón abierto y un diseño de inspiración clásica, con números romanos y correa de piel negra. Colocados uno junto a otro, ambos relojes permitían ver dos interpretaciones de una misma filosofía: la relojería como objeto que se elige por lo que dice de quien lo lleva, y no por el tamaño de su nombre.

Capítulo IV
La juventud como expresión de una visión
Hubo un hecho que se hizo evidente desde el primer momento: Ferreras fue, con diferencia, el expositor más joven de toda la feria. Fernando Ferreras tenía 27 años durante el Salón, y su presencia al frente de una firma de relojería de autor destacó. No se trató de una anécdota ni de una circunstancia menor, sino de la expresión visible de una marca que ha elegido presentarse desde el principio con carácter, ambición y una visión clara de lo que quiere construir.
El contexto hace que esa diferencia tenga todavía más significado. Un salón náutico internacional reúne astilleros de prestigio, compañías con décadas de experiencia y marcas que han convertido la excelencia en una forma de permanencia. Llegar a ese escenario con una firma joven exige algo más que entusiasmo: exige criterio, disciplina y la serenidad necesaria para estar a la altura de una conversación internacional. El tiburón que identifica a Ferreras representa precisamente esa actitud: carácter para avanzar, ambición para aspirar a lo más alto y una visión clara para no perder nunca el rumbo.
Ferreras no ha llegado para ocupar un espacio de manera provisional. Hemos venido para quedarnos; para convertir cada colección, cada calibre y cada encuentro en una prueba de consistencia. La juventud no se presenta aquí como una excusa, sino como una energía consciente: la voluntad de aprender de la tradición, de trabajar con rigor y de elevar una identidad propia hasta situar a la marca España en el mapa internacional de la relojería de autor. Ese propósito requiere tiempo, pero también decisión. Y Ferreras ha elegido recorrerlo con la mirada puesta en el largo plazo, con la ambición de que el nombre de la firma sea reconocido fuera de nuestras fronteras por la calidad de sus piezas, la singularidad de su diseño y la seriedad de su compromiso.
«La tradición no se construye proclamándola. Se construye pieza a pieza, decisión a decisión.»

Esa visión tiene un horizonte largo y una vocación internacional. Construir una marca de relojería de autor no es un proyecto de temporada: exige colecciones coherentes, un ensamblaje cuidado, decisiones firmes y años de confianza acumulada. Por eso Ferreras se presenta con la sobriedad de quien conoce la distancia que queda por recorrer, pero también con la seguridad de quien ha decidido recorrerla hasta el final. Cada pieza es una declaración de intenciones; cada aparición, una oportunidad para demostrar que la relojería española puede dialogar de igual a igual con las grandes casas del mundo.
Si la relojería española ha de renovarse, lo hará así: con firmas que respetan el oficio, lo practican con rigor y se atreven a hablar con voz propia.
Capítulo V
De Barcelona a Doha: una visión que despierta interés internacional
Entre las visitas más significativas del Salón figuró la de un equipo de televisión. Fernando Ferreras fue entrevistado durante la feria para Marine Magazine, programa de Alkass Channel (se abre en una pestaña nueva), el grupo de canales con sede en Doha, Catar.
Quién es Alkass Channel y qué es Marine Magazine
Alkass Channel se fundó en 2006, opera ocho canales y emite en Oriente Medio y el norte de África, según las fuentes oficiales del propio grupo y del Estado de Catar. Su programación es sobre todo deportiva, y en ese marco se inscribe Marine Magazine, un espacio dedicado a las ferias internacionales de deportes náuticos, los yates y el equipamiento para embarcaciones.
Que una firma de relojería de autor de Barcelona despierte el interés de un equipo televisivo especializado en el universo náutico tiene un valor estratégico que no depende de una cifra. Sitúa a Ferreras ante una audiencia interesada en el mar, los yates y las ferias del sector, y confirma que la relación entre relojería y náutica no es solo una idea de la firma.

Lo que la entrevista es y lo que todavía no sabemos
Conviene precisar los límites. La entrevista forma parte de una cobertura periodística de la feria; no implica patrocinio ni colaboración comercial entre Ferreras y el grupo. El ámbito de cobertura de Alkass Channel es amplio, pero el alcance real de esta entrevista todavía no está cuantificado y su fecha de emisión no ha sido confirmada. Cuando exista material publicable y se hayan confirmado los derechos, se incorporará a esta página.
No fue la única muestra de interés. Otros medios y equipos de comunicación se acercaron al espacio de Ferreras durante el Salón. La firma prefiere hablar de ellos cuando haya algo publicado que enlazar.
Capítulo VI
El valor de los encuentros
La filosofía del espacio de Ferreras fue sencilla: presentar las piezas con calma. Los estuches abiertos, unos guantes de presentación, una caja con componentes de relojería y unas pinzas, una mesa y tiempo para hablar. Nada que interrumpiese la conversación.
Los visitantes eran de procedencia diversa: aficionados a la relojería, profesionales del sector, contactos del mundo empresarial y náutico, personas que pasaban por curiosidad. Con frecuencia la conversación empezaba por el objeto. Cómo pesa, cómo se articula el brazalete, qué se ve a través del corazón abierto, por qué un acabado dorado y no otro.

Probarse un reloj es parte esencial de la decisión. Las fotografías informan, pero no sustituyen la experiencia de ver cómo una caja se asienta en la muñeca, cómo se mueve el brazalete o cómo cambia la esfera con la luz del puerto. Esa luz, a esa hora, es difícil de reproducir en un estudio.
Es una manera de entender la presentación que se aleja de la venta impersonal. Lo que se busca es que quien se lleva un reloj conozca su historia y a las personas que lo hicieron posible.
Al término de la feria, el balance fue discreto y satisfactorio: se formalizaron las primeras asignaciones privadas del Almirante y una pieza Excellentia encontró propietario. Pero lo que Ferreras valora del Salón son, sobre todo, las conversaciones: los contactos con aficionados, empresarios y profesionales del sector náutico con quienes el diálogo puede continuar.
Otras citas de la firma, en tierra y en el mar, pueden consultarse en el archivo de Experiencias Ferreras.
Capítulo VII
Relojería y náutica: dos disciplinas, una misma sensibilidad
La precisión como forma de orientarse
Durante siglos, saber la hora en el mar fue una cuestión de seguridad y no de comodidad. Un navegante podía calcular su latitud observando el sol, pero la longitud exigía conocer con exactitud la hora de un lugar de referencia y compararla con la hora local. Unos pocos minutos de desviación en el reloj podían traducirse en decenas de millas de error en la posición.
Esa exigencia impulsó, a lo largo del siglo XVIII, el desarrollo del cronómetro marino, cuyo ejemplo más citado es el trabajo del relojero inglés John Harrison. La navegación y la relojería de precisión crecieron, en buena medida, juntas.
Del cronómetro marino al reloj de pulsera
Conviene no confundir épocas ni funciones. Un cronómetro marino era un instrumento de navegación, alojado en una caja y montado sobre suspensión cardán para que el movimiento del barco no alterase su marcha. Los relojes que Ferreras ensambla hoy son relojes de pulsera mecánicos de uso personal; no son cronómetros marinos ni pretenden sustituirlos. Lo que heredan es una actitud: tratar el tiempo como algo que debe medirse con rigor y entender un movimiento mecánico como una pequeña obra de ingeniería.
Diseño industrial: cascos y cajas
Un yate y un reloj parecen objetos distantes, pero comparten problemas de diseño. Ambos deben resolver la relación entre forma y función, trabajar con materiales que resistan el uso, ocultar una complejidad técnica considerable bajo una superficie serena y envejecer bien. Las líneas de un casco bien dibujado y las de una caja bien proporcionada obedecen a una misma disciplina: eliminar lo accesorio hasta que lo que queda es necesario.
El lenguaje estético de los relojes de inspiración náutica, con esferas legibles, cajas robustas y brazaletes metálicos, nace de esa sobriedad funcional. Es el terreno en el que se mueve el Almirante, y también el que explica por qué un reloj de este tipo se siente a gusto en una cubierta.
Mediterráneo, discreción y expresión personal
El Mediterráneo tiene su propia manera de entender el lujo: más cerca de la ligereza que de la ostentación, más interesada en la calidad de los materiales que en su exhibición. En ese ámbito, un objeto de lujo funciona como una forma de expresión personal que se reconoce sin ser anunciada. Se advierte en la muñeca de quien lo lleva, a veces solo cuando se está cerca. Es la discreción que Ferreras resume en su lema.
Coleccionistas y armadores
Quienes poseen y gobiernan embarcaciones suelen apreciar los objetos bien resueltos: motores, instrumentos, herrajes, maderas. Comparten con los coleccionistas de relojes una curiosidad por el cómo: cómo está hecho, quién lo hizo, cuánto tiempo costó hacerlo. Es una afinidad natural, no una promesa comercial. No todo aficionado a los barcos colecciona relojes ni a la inversa, pero ambos mundos reconocen enseguida el valor de un detalle bien hecho.
Las ediciones limitadas y numeradas, como el Almirante y el Excellentia, hablan a esa sensibilidad. Cada pieza tiene un número, y cada número, una historia.
Capítulo VIII
Una identidad que continúa tomando forma
Barcelona fue el origen; la relojería, el lenguaje; la internacionalización, el horizonte. Así podría resumirse el recorrido de Ferreras hasta este Salón, y el que desea seguir.
No era su primer encuentro con el mundo náutico: antes ya había presentado el Almirante en el Puerto de Blanes. La participación en el Port Vell reforzó el interés de la firma por ese universo y por la relación con clientes internacionales. Ferreras desea seguir construyendo vínculos con armadores, empresarios, profesionales del sector y personas que comparten esa sensibilidad. No hay acuerdos que anunciar; hay una voluntad y un camino, que se recorrerá con la misma paciencia con que se ensambla un reloj.
En esa dirección se inscribe Ferreras Atelier, la vertiente creativa de la firma abierta a proyectos privados seleccionados: piezas únicas y ediciones privadas concebidas con quien las encarga, siempre dentro de lo que el oficio hace posible.
Lo esencial no cambia. Una firma se reconoce por sus piezas, por su criterio estético y por la calidad de sus relaciones, y las tres cosas se construyen despacio. Ferreras aspira a ello sin prisa y sin renunciar a la ambición.
El Salón Náutico Internacional de Barcelona no fue únicamente un escenario para presentar nuestros relojes. Fue una oportunidad para compartir la visión que los inspira.
Porque el tiempo, como el mar, adquiere una dimensión distinta cuando se vive con carácter.
Ferreras · Barcelona
El tiempo hecho arte.
Descubra el universo Ferreras
Dos maneras de continuar: la colección que presidió el espacio del Port Vell y la vertiente creativa de la firma.
Volver a Experiencias